Obra Misericordista      
 

DIMENSIÓN HISTORICA

Instituto Educacional Argentino Nuestra Señora de Luján

Los hermanos de la Congregación Nuestra Señora de la Misericordia están presentes en América Latina desde los años '30 del siglo XX, en principio en Montevideo (República de Uruguay) y luego en Santiago del Estero.

En la década del '50, el Hno. Roberto Moscardelli viajaba permanente entre la capital de Uruguay y Santiago del Estero, haciendo una escala en Buenos Aires, como responsable de las Obras en la región. En uno de sus encuentros con el Monseñor Copello, Primado de la Argentina en aquellos años, le manifiesta su interés en que los Hermanos contaran con un colegio en Buenos Aires.

Es así que en 1956, el Mons. Lafitte le ofrece al Hno. Moscardelli hacerse cargo del Colegio Parroquial Cristo Rey, ubicado en Zamudio 5541, al lado de la parroquia del mismo nombre y pasa a llamarse Instituto Educacional Argentino Nuestra Señora de Luján. En ese momento, los hermanos que se establecen en Buenos Aires son el Hno. Roberto Moscardelli con el cargo de director, el Hno. Gabriel Nanni como ayudante de Secretaría y el Hno. Germán, postulante uruguayo.

Los Hermanos continúan trabajando con los docentes que ya pertenecían a la Institución, como los profesores Martín Rodríguez, Héctor Luna, Rosa Mosto y Esteban Bindi.
En ese momento, el profesor Félix Coluccio convoca a los docentes para trabajar en el nivel secundario, que funciona en el turno tarde, manteniéndose en el turno mañana el nivel primario.
El Instituto era sólo para varones, asistían en aquella época los hijos de oficiales y suboficiales del ejército y obreros de clase media de la zona Dos grandes fábricas  movilizaban laboral y económicamente al barrio: Grafa (predio que hoy ocupa Wall Mart) y Lumilagro.

En 1961 debido a la necesidad de más aulas se construye el 2º piso del edificio, que conserva en la actualidad.
En 1966 se funda el Jardín de infantes que es mixto desde sus comienzos, dando inicio así en el Luján a la educación de los niveles inicial, primario y secundario sin distinción de género, cuya primera promoción egresó en 1987.

Desde sus primeros años, la Institución ubicó en un lugar destacado a la educación física y el deporte en la formación de los niños y jóvenes. Los logros que obtuvo el equipo de handball del colegio así lo demuestran ya que competía en los torneos nacionales, estando siempre entre los ganadores
Para el desarrollo de este tipo de actividades fue fundamental contar con el Centro Recreativo Instituto Nuestra Señora de Luján (CRINSdeL), ubicado en un predio que pertenece al Instituto Geográfico Militar. En este lugar -que en principio fue cedido para su uso por  gestiones realizadas por autoridades de esa época y en la actualidad se alquila- está impreso el trabajo y entusiasmo de muchos docentes y padres que colaboraron en su construcción.
En pocos años, el Instituto Nuestra Señora de Luján se convirtió en un ámbito de formación integral de los niños y jóvenes del barrio y en el cual los padres veían un lugar de promoción para sus hijos. Por ello, siempre han participado, con compromiso y rigor profesional, en los proyectos que emprendían los Hermanos y la comunidad educativa.

Tradicionalmente, los planes de estudio que tuvo la Institución fueron Bachillerato desde el año 1956 y Perito Mercantil desde 1968. A partir de 2004, estas modalidades se modifican para responder a las expectativas de la comunidad. Desde entonces, los nuevos programas incluyen Bachillerato con capacitación laboral en Comunicación Social y  en Dirección y Gestión de Empresas.

Es importante destacar que durante los años comprendidos entre 1999 y 2008 prestó servicio en la localidad de San Martín el Centro Social TABOR, a cargo de los hermanos Misericordistas. Esta organización comunitaria cubría las necesidades de las familias del barrio, ofreciendo el almuerzo y la merienda, asistencia psicológica, apoyo escolar y celebraciones de la liturgia, que se realizaban los sábados por la tarde.

Instituto Dámasa Zelaya de Saavedra

En 1929 llega a Villa Pueyrredón la Madre Nazaria Ignacia March, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia en Bolivia. En ese tiempo, el barrio era una prolongación del campo, había quintas, casas bajas y humildes, calles de tierra y Cristo Rey, la parroquia de la Villa recientemente inaugurada, era de chapa.

Viendo la pobreza del lugar y atendiendo a las necesidades de los chicos y adolescentes hijos de obreros y desocupados, que vivían prácticamente en la calle y no concurrían a la escuela, la Madre Nazaria funda una Escuela Taller en ese predio que pertenecía al casco de la Estancia de Luis María Saavedra y fuera donado para tal fin. Funcionó desde 1930 hasta 1947 como Hogar Dámasa Zelaya de Saavedra y luego, los vaivenes de la historia con su realidad política y social hicieron que cerrara sus puertas.

En 1957, con el crecimiento del barrio y ante la carencia de una escuela privada confesional para niñas, reinicia su actividad especializada en la enseñanza primaria con el nombre de Instituto Dámasa Zelaya de Saavedra (A-128). Años más tarde se abre la sección Secundaria bajo la modalidad Comercial y la primera promoción se recibe en 1967. Casi 30 años después, en 1993 se abre la modalidad Bachillerato con Capacitación Laboral como Auxiliar en Informática, incorporando varones y convirtiéndose toda la escuela en mixta.

En 1992, las hermanas Cruzadas de la Iglesia y la Comunidad Educativa Barrial vivieron una inmensa alegría al compartir la beatificación de Madre Nazaria Ignacia, lo que reavivó en la Comunidad el ardor misionero y  el compromiso con la realidad, optando por aquellos que más lo necesitan.

En esa misma década, en 1996 y con motivo del crecimiento del nivel inicial se inaugura la Casita de Nazaria, perteneciente al Instituto Dámasa Zelaya de Saavedra que se encuentra situada en la calle Zamudio y que resultó ser un profundo semillero de alumnos para la escuela primaria y secundaria.

A partir de 1998 y siendo fieles al carisma de la Beata Nazaria que nos convoca a “Bajar a la calle” iniciamos un intercambio de actividades con la Escuela Especial Nº 21 Rosario Vera Peñaloza, ubicada en Obispo San Alberto 2379. En un primer momento, los alumnos de esta Institución participan y comparten diversas actividades con los alumnos del nivel secundario, por ejemplo en las clases de Educación Física, Taller de teatro y Coro.  Esta experiencia fue uno de los antecedentes para generar un proyecto de escuela inclusiva con integraciones totales y parciales, y la orientación y seguimiento de la Escuela Nro 21 como también  de los directivos y del departamento de Orientación del Colegio Dámasa.

En el año 2000, se abre la modalidad de Bachillerato en Administración de Empresas y los alumnos que ingresaban en primer año comienzan a asistir en el turno mañana para dar respuesta a la necesidad de las familias de tener sus hijos de primario y secundario en el mismo turno. El alumnado que cursa desde segundo a quinto año asiste en el horario de la tarde.

 

Obra Misericordista de Buenos Aires

Luego de atravesar por profundas crisis, las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia le piden a los hermanos Misericordistas que se hagan cargo del Instituto Dámasa, conservando a todo el personal.  Es entonces que a partir del año 2003 la comunidad del Dámasa empieza a formar parte de las obras Misericordistas, dándole forma así a la Obra Misericordista de Buenos Aires, junto con el Instituto Educacional Argentino Nuestra Señora de Luján.

En 2006, se empieza a considerar la posibilidad de la unión de ambos secundarios en el turno tarde, siendo además una excelente oportunidad de renovación del proyecto educativo de los mismos. De esta manera, comienza el proyecto de un secundario que funcione por la mañana, para los alumnos de ambos Institutos y que pueda dar respuesta a las necesidades del momento. Esto implicó la construcción de un nuevo edificio para albergar a todos los alumnos.
La inauguración del mismo se concreta en 2010, donde se concentran las quince divisiones de las modalidades Bachillerato en Administración de Empresas, Comunicación Social e Informática, todas en el turno mañana.
Cultura organizacional

  • Misión

Los colegios de la Obra Misericordista de Buenos Aires asumen la tarea educativa que les es propia por el carisma fundacional, en el marco de la misión evangelizadora de la Iglesia Católica. Por eso, quiere ofrecer a la comunidad un testimonio de vida cristiana y misericordista, “una educación integral y armónica del alumno/a, buscando la formación de una persona atenta a los valores del espíritu, en sintonía con una sociedad en búsqueda, comprometida con una Iglesia cuya opción preferencial son los pobres, preocupada por toda situación de injusticia y de marginalidad que la rodea, solidaria con las personas que sufren por una u otra causa” .
Fieles al método de la presencia, que ha inspirado al Padre Víctor Scheppers, fundador de la Congregación de los Hermanos de la Nuestra Señora de la Misericordia, queremos ser una presencia atenta y amorosa en la comunidad; una presencia que nos abra al conocimiento de todos porque se favorece el contacto en cada situación en particular. Este estilo que no se preocupa tanto de defender de los peligros por miedo a riesgos y a eventuales errores, sino que intenta proponer, estimular, hacer crecer, animar a la persona para que llegue a ser lo que originariamente es y debe ser, según el proyecto de vida y las opciones que intuye y que pretende hacer propias dentro de la vocación personal.
Por tanto, para lograr nuestra misión seguimos los siguientes proyectos:
Creemos que nuestros colegios deben ser una ante todo una comunidad, que inspirados en los valores evangélicos, busquen un ambiente de diálogo, participación, corresponsabilidad, tranquilidad, armonía, respeto,  disciplina.
Anhelamos crear un ambiente animado por el espíritu de responsabilidad y esperanza que haga posible un diálogo permanente entre fe y cultura a través de nuestra propuesta educativa. Inculturando  el Evangelio, queremos descubrir y ayudar a descubrir las semillas del Verbo en la cultura actual.
Asumimos los objetivos del Episcopado Latinoamericano, y el objetivo general del P. Víctor que animaba a los alumnos a "crecer en la virtud, amar a la Iglesia y servir a la sociedad" .
Contamos con un grupo humano calificado profesionalmente y comprometido personalmente con una propuesta educativa sólida e innovadora, con trayectoria y apertura y con los recursos y medios  necesarios y actualizados  para los fines propuestos. 
Pedimos la bendición de Dios y la intercesión de P. Víctor y Beata Nazaria Ignacia.

  • Visión

Nos proyectamos como una Institución que ofrecerá una educación integral de calidad, formando personas que centren su vida en los valores cristianos, desde el carisma propio de la Obra Misericordista y los aportes de la espiritualidad del P. Víctor y la Beata Nazaria Ignacia.

En este sentido, la propuesta educativa quedará expresada en:

  1. La visión integral de la persona humana, abierta a la trascendencia, en constante búsqueda de Dios a través de su Hijo y de la Iglesia.
  2. La práctica del servicio, ofrecido a Dios y para beneficio de los otros.
  3. La excelencia académica.
  4. Una concepción global de los procesos educativos que incluya los aspectos religiosos, humanos, intelectuales, afectivos, comunitarios y corporales de la persona.

 

Por eso:

  1. Trabajamos en una comunidad educativa formada por Hermanos Misericordistas y laicos comprometidos con el carisma, docentes, alumnos y ex alumnos comprometidos con los valores del Evangelio.
  2. Crecemos y nos educamos según la visión misericodista de Dios, la persona, el mundo en el marco de la misión de la Iglesia y del Evangelio.
  3. Promovemos una maduración de la fe personal y comunitaria con sincero respeto de la libertad y la situación evolutiva de cada persona.
  4. Ayudamos, desde nuestro compromiso con la educación, a formar ciudadanos responsables y creativos que, desde los valores del Evangelio, modifiquen la sociedad en la que viven.
  5. Estamos atentos a los requerimientos de esta sociedad, del mercado laboral, del mundo universitario y de las nuevas tecnologías, para que la propuesta educativa nunca se aleje de la realidad concreta.
  6. Pensamos el servicio como eje de nuestra vida, desde el carisma del P. Víctor (“Hechos, no palabras”) y de la Beata Nazaria Ignacia (“Bajar a la calle”).
  7. Inculcamos a nuestros alumnos el valor del estudio cotidiano, la reflexión, el pensamiento crítico, la participación responsable, la solidaridad, el compañerismo, la amistad y el respeto del otro.
  • Identidad

“Nuestros Colegios y nuestras Obras son medios educativos de inspiración católica, de tal manera que los valores evangélicos serán transmitidos con toda libertad y vividos en sus expresiones concretas. La Catequesis, así como la pastoral escolar, tendrán necesariamente un lugar privilegiado y se respetará las directrices diocesanas en la materia.
El carisma de Misericordia de la Congregación deberá ser conservado como una joya preciosa de nuestras obras, este carisma se expresará y se concretará en una atención especial a los jóvenes en sus necesidades. Toda la Comunidad educativa será sensibilizada en este sentido” (Carta-Comunicado del Hno. Omer Baulieu,).

Nuestra Obra educativa, en el ejercicio de la libertad de enseñanza y dentro del pluralismo existente en el modo de concebir el hecho educativo y a la misma persona humana, se reafirma desde sus comienzos como colegio católico misericordista.

En su carácter de colegio católico ofrece  a sus alumnos/as “un ambiente iluminado por la fe y animado del espíritu evangélico de caridad y libertad” (Gaudium et Spes, Nro 38). .

La educación impartida estará inspirada en los valores de la persona humana como centro dinámico del orden social; de la justicia, la libertad, la paz, así como de cuantos valores propugna el mensaje salvador de Jesús. La enseñanza se adecuará a las directrices de la Iglesia Católica en general y de la Diocesana en particular, considerada como la Comunidad Cristiana Local más próxima y la que necesariamente habrá que hacer referencia.

Se ofrece una educación integral y armónica del alumno/a, buscando la formación de una persona atenta a los valores del espíritu, en sintonía con una sociedad en búsqueda, comprometida con una iglesia cuya opción preferencial son los pobres, preocupada por toda situación de injusticia y de marginalidad que la rodea, solidaria con las personas que sufren por una u otra causa.
A través de la enseñanza y de la educación se buscará que el alumno/a  llegue a una síntesis entre la fe y la ciencia, entre una cultura humanista y científica, de tal manera que se llegue a un espíritu crítico y, más aún, a un humanismo cristiano.

Como colegio misericordista, la tarea educativa y formativa se alimenta del espíritu y del carisma del Padre Víctor Scheppers. Este espíritu ha quedado sintetizado en su lema:

A Dios el honor;
El trabajo para mí;
El provecho para el prójimo.

Asimismo, el nombre de la Congregación de los Hermanos de la Nuestra Señora de la Misericordia anima a una actitud misericordista que consiste en darse de todo corazón al mísero y al pobre. Este espíritu obliga a los colegios y obras misericordistas a “quedar al servicio del lugar o barrio en donde estén enclavados… Principio que será tenido en cuenta a la hora de inscribir a los alumnos y de fijar las cuotas”. (Carta del Hno. Omer Beaulieru, Sup. Gen.).

  • Estilo educativo

Estilo de Comunidad Educativa que se deduce de los escritos del Padre Víctor Scheppers, del Carisma Primigenio de la Beata Nazaria Ignacia, así como de la pedagogía que los Hermanos han desarrollado a lo largo de su historia.

Educación armónica e integral de la persona en todos sus niveles en un ambiente familiar, de respeto, confianza y espontaneidad.

Espíritu de misericordia que en la educación y en el trato con los jóvenes se manifiesta en una actitud constante de comprensión, apertura, entrega y generosidad, enseñando a asumir las dificultades con serenidad y coraje. Donde la comunidad está llamada a comprometerse en la acción social, en la promoción de la justicia y en la defensa de la dignidad humana.

Seguimiento personalizado del alumno: con presencia y disponibilidad entre los jóvenes se hará seguimiento personalizado de los alumnos y se lo estimulará para que se supere día a día. Se aplica el principio educativo prever antes que curar.

Orden y disciplina porque sin ellos es imposible el aprendizaje.

Firmeza y dulzura en el trato con las personas. El aprendizaje y la formación requieren del joven un esfuerzo continuo que, a la vez, templa su espíritu y lo forma como persona. Por ello el educador misericordista motiva, sostiene y exige dicho esfuerzo sin condescendencias fáciles. Esta firmeza, por sí sola, garantiza la autoridad, pero impide ganar el corazón. Por ello el educador unirá a esta característica la dulzura: juntas, la firmeza y la dulzura ganarán los corazones y asegurarán la autoridad.

Cariño en el trato con todos los jóvenes, dando más amor y dedicación a los que más lo necesiten.

Un compromiso sincero con la fe. Teniendo como finalidad última ayudar a los alumnos a encontrar a Dios en todas las cosas, a descubrir su vocación humana y su misión en la vida, a servir a otros en el contexto de sus familias, sociedad y país.

Insistencia en un pensamiento reflexivo favoreciendo el análisis crítico del mundo y de la sociedad capacitando para el discernimiento y la toma de decisiones. Se busca incorporar técnicas de aprendizaje antes que acumulación de contenidos.

Damos la merecida importancia a la formación cristiana, cooperando a la acción de la Iglesia en el anuncio explícito de la fe y la moral.

Nuestro estilo promoverá la corresponsabilidad de todos los miembros de la Comunidad Educativa.

OBJETIVOS O PROPÓSITOS

  • Humanizar y personalizar al hombre logrando que se desarrolle plenamente en su pensamiento y libertad.
  • Integrar al alumno a la realidad social latinoamericana impregnada por una cultura profundamente cristiana en la que, sin embargo, coexisten valores y antivalores, luces y sombras.
  • Recrear permanentemente las pautas culturales y las normas de interacción social de modo que se posibilite la formación de una nueva sociedad, verdaderamente participativa y fraterna.
  • Convertir al educando en sujeto activo, no solo de su propio desarrollo, sino también al servicio del desarrollo de la comunidad: educación para el servicio.(Cf. Puebla 1025 – 1026)
  • Formar los corazones de los jóvenes en la fe y en la práctica de buenos hábitos que reflejen en su ser y en su actuar en espíritu de humildad, de servicio y de amor por la verdad,
  • Estimular una actitud responsable hacia la Comunidad Eclesial y la Sociedad Civil.
  • Proveer a los alumnos de una sólida formación profesional, en consonancia con su edad y su condición y que les facilite la inserción en la vida laboral y social.
  • Inculcar en el corazón de los jóvenes una profunda y tierna devoción a la Virgen María (Positio. Vol.1 Pág. 318)

 

  • Fines de la Comunidad Educativa

Soñamos con construir una escuela de calidad dónde niños y jóvenes puedan desarrollar su proyecto de vida desde la vivencia de los valores misericordistas, teniendo como modelo de vida a Jesucristo y aspirando al modelo propuesto por el P. Víctor y la Beata Nazaria Ignacia.
Nos proponemos lograr una formación integral de los alumnos, enfatizando el desarrollo de las diversas competencias que les permitan insertarse y actuar en la sociedad para mejorarla día a día.

Principios Orientadores

  • Formar una cosmovisión de inspiración cristiana en los miembros de la comunidad educativa.
  • Desarrollar la personalidad del joven teniendo como modelo a Jesús.
  • Lograr que los actores de la comunidad educativa se desenvuelvan con autonomía y responsabilidad, siguiendo el criterio de discernimiento de la moral cristiana.
  • Promover en los jóvenes la capacidad de criticar los modelos culturales de nuestro tiempo, a la luz del Evangelio.
  • Formar a los jóvenes en la solidaridad y el compromiso social como expresión necesaria de la caridad y el amor a Dios.

 

Perfil del alumno

Qué nuestros alumnos logren:

Dimensión personal

  • Cuidar y respetar su cuerpo en forma integral.
  • Desarrollar una autoestima congruente con su realidad, aceptando sus capacidades y limitaciones.
  • Desarrollar su voluntad y ejercitar la toma de decisiones criteriosas y prudentes.
  • Cultivar un espíritu abierto al conocimiento y deseoso de perfeccionarse y enriquecerse.
  • Comprometerse con la realidad histórica.

Dimensión pastoral

  • Ejercer su capacidad de discernimiento moral en coherencia con su compromiso de fe.
  • Cultivar el hábito de la oración personal y comunitaria como expresión de fe.
  • Dar testimonio de fe y amor a Dios en la vida diaria.
  • Encarnar los valores evangélicos de verdad, solidaridad y justicia.

Dimensión social

  • Encontrar su capacidad creadora y aplicarla a la construcción del bien común.
  • Aceptar a los demás, de igual a igual, estableciendo vínculos de afecto, respeto y crecimiento mutuo.
  • Asumir una actitud responsable y de respeto para con el medioambiente.

 

Perfil del educador

El docente es capaz de:

  • Desarrollar al máximo las habilidades intelectuales del alumno, promoviendo la generación de ideas.
  • Ejercer su autonomía en lo personal y en lo profesional teniendo como eje rector el proyecto educativo del colegio.
  • Dar testimonio de fe y vida en valores evangélicos.
  • Respetar las diversidades que sus alumnos poseen, desarrollando sus capacidades individuales.
  • Acompañar al alumno en la búsqueda de su propio proyecto de vida.
  • Lograr relaciones de empatía con los alumnos y sus familias atendiendo sus necesidades.
  • Cultivar vínculos fraternos con sus compañeros de trabajo, contribuyendo a un óptimo clima de convivencia.
  • Ejercer su autoridad con justicia y responsabilidad.
  • Ser autocrítico y constructivo en sus críticas hacia los demás.
  • Trabajar en equipo con eficiencia y alegría.

 

Perfil del directivo

El directivo se caracteriza por:

  • Dar a su trabajo formativo un sentido coherente con el ideario misericordista, mostrando un razonable comportamiento moral y cristiano.
  • Manifestar una actitud de amor y entusiasmo para con los alumnos así como la firmeza necesaria para un aprendizaje hacia la responsabilidad y la libertad de los mismos.
  • Equilibrio emocional y paciencia así como disponibilidad al diálogo fraterno.
  • Preocupación por la constante actualización tanto científica como pedagógica.
  • Respeto recíproco y el establecimiento de relaciones con los docentes, signadas por la apertura, la franqueza y la caridad.
  • Unificar objetivos en su trabajo educativo y coordinar sus actividades de modo que la vida institucional que resulte, tenga coherencia.
  • Su preocupación por hacer suyos los criterios de la Iglesia, y de la Congregación de los Hnos de la Misericordia.

 

Perfil del personal no docente

Se espera del personal administrativo y de maestranza que:

  • Sea sociable, afectuoso en el trato y amable.
  • Colabore generosa y atentamente en el desarrollo de las tareas de la Institución.
  • Sea equilibrado y paciente, respetuoso y cordial en su interacción con los alumnos, docentes, padres y demás miembros de la comunidad educativa.

 

Perfil de la familia

La familia es la primera y principal responsable de la educación y evangelización de sus hijos y se espera de ella que:

  • Asuma como propio el proyecto educativo y pastoral del colegio.
  • Participe en todas las acciones educativas que afecten a sus hijos.
  • Promueva y defienda los valores de la vida y dignidad de las personas.
  • Valore y acompañe las actividades propuestas por el colegio.
  • Dialogue respetuosamente con los integrantes de la comunidad educativa.

CRITERIOS DE EVALUACIÒN

Evaluar es un medio diagnóstico, y como tal, en el marco de una educación fundada en la diversidad, es necesario aplicar diversos instrumentos evaluativos y modificar el tradicional concepto de evaluación.

Para afirmar que usamos el proceso de evaluación como un elemento eficaz en el proceso de aprendizaje, debemos realizar una revisión constante y específica, para cada instancia o momento educativo, aplicando entonces:

Evaluación Diagnóstica.

Suele ser muy útil para conocer el perfil pedagógico del grupo, en el momento inicial del ciclo escolar y ajustar, a partir de ésta, la planificación curricular. Esta instancia evaluativa es de suma utilidad, ya que permitirá apreciar las primeras dificultades en cada alumno y realizar las modificaciones necesarias en el proyecto áulico, cambiando, agregando o quitando formas, estrategias o contenidos, adaptados a este grupo particular.

Evaluación de Seguimiento.

Como el proceso evaluativo es constante, debe haber un monitoreo permanente. Este tipo de evaluación permitirá apreciar la evolución, paso a paso, del proyecto áulico y de cada alumno, posibilitando así nuevos ajustes o la detección individual de casos con dificultad.

Cuando se llega a los tramos finales de un proceso, siempre se hace necesaria una valoración de los logros obtenidos y dentro de los plazos establecidos para la recuperación, poder revertir los aspectos que no hayan alcanzado el nivel deseado en cada caso.
Debemos pensar que en toda instancia de evaluación estamos realizando un proceso de valoración que involucra tanto a los alumnos como al docente, en este caso, pero también está referido al colegio y a la comunidad, en donde el niño convive. Esta valoración nos permite tomar decisiones y poner en marcha mecanismos adecuados para obtener logros satisfactorios.

 Según el nivel al que corresponda el alumno/a será importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Conducta justa, solidaria y responsable.
  • Interacción respetuosa con el grupo y los docentes.
  • Participación activa y alegre en las actividades curriculares y extracurriculares propuestas por el colegio.
  • Esfuerzo genuino y al real nivel de sus capacidades por aprender, asociar y aplicar nuevos conocimientos.
  • Cumplimiento en tiempo y forma con los trabajos solicitados.
  • Cuidar y hacer cuidar las instalaciones, mobiliario, material didáctico y demás elementos propios, comunitarios y ajenos.
  • Presentación prolija y cuidado de su aseo y el de sus pertenencias.
 
 
Kevin Rueff - 2012